Su consumo favorece la generación de neuronas y la memoria, siempre que sea puro y sin procesos de alcalinización
Es bien sabido que el cacao –y el chocolate amargo- tienen un efecto notable sobre el humor y la salud mental de quienes lo consumen. En los últimos años se ha demostrado que comer chocolate mejora la memoria, así como el pensamiento abstracto, la capacidad de razonamiento y el tiempo de reacción. Asimismo, consumir chocolate favorece la producción de serotonina en nuestro cerebro, lo que ayuda a estar más contentos y a combatir la depresión y el estrés. Una reciente investigación de universidades españolas identificó en ratones los mecanismos de esos beneficios del cacao para la memoria y la salud cerebral. Sin embargo, los especialistas advierten que no todos los chocolates tienen las mismas propiedades, ya que sus beneficios están relacionados con la variedad del cacao y, sobre todo, con su procesamiento.
Las habas de cacao aportan más de 300 componen tes diferentes, entre ellos minerales (magnesio, potasio, hierro y zinc), fibra, metilxantinas (cafeína y teobromina) y polifenoles. Con respecto a estos últimos, se encuentran en el cacao en una concentración mayor (hasta 50 mg por gramo) que en muchos otros alimentos naturales. Los principales polifeno les que se encuentran en el cacao son los flavanoles; específicamente, la (−)-epicatequina y la (+)-catequina monoméricas, así como las procianidinas poliméricas. Sin embargo, es importante destacar que la composición fenólica de los productos comerciales derivados del cacao varía ampliamente, y el cacao en polvo puro suele contener niveles más altos. Factores como el genotipo de la planta de cacao, la
región, el método de cultivo y los procesos de fabricación (especialmente la alcalinización, que reduce el contenido de polifenoles) contribuyen a esa variabilidad.
Un reciente estudio conjunto de la Universidad de Granada y la Universidad de Málaga*, publicado en la prestigiosa revista Food and Function, revela que una dieta rica en cacao puede favorecer la neurogénesis (formación de nuevas neuronas) y mejorar funciones cerebrales como la memoria y el aprendizaje. Estos beneficios provienen de los polifenoles, compuestos bioactivos presentes en el cacao que estimulan el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), una proteína clave para el desarrollo y mantenimiento neuronal. Sin embargo, para aprovechar al máximo estas propiedades, el cacao debe ser lo más puro y natural posible, evitando productos sometidos a procesos de alcalinización, ya que estos reducen su contenido en antioxidantes y otros compuestos beneficiosos.
Considerando que los cacaos no alcalinizados tienen niveles más altos de compuestos fenólicos, procianidinas y actividad antioxidante, los autores escogieron para el ensayo dos tipos de cacao para alimentar a los roedores: uno con alto contenido fenólico (HPC) y otro con bajo contenido fenólico (LPC). Entre los principales hallazgos, el estudio demostró que el consumo de cacao con alto contenido fenólico estimula la neurogénesis en el hipocampo, un proceso neuroplástico esencial en el que se generan nuevas neuronas, crucial para la memoria y el aprendizaje. También se observó un aumento en la expresión del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), una proteína clave para la supervivencia neuronal, el crecimiento dendrítico y la plasticidad sináptica. Estos resultados sugieren que el cacao puede ser un aliado para mantener la función cognitiva.

El cacao también mostró efectos relevantes en la memoria y el estrés. En la prueba de reconocimiento de objetos, diseñada para evaluar la memoria en ratones, aquellos que consumieron una dieta alta en polifenoles lograron un rendimiento cognitivo superior en comparación con los que siguieron una dieta estándar o la dieta baja en polifenoles. En cuanto al comportamiento emocional, los ratones que consumieron cacao presentaron respuestas diferenciadas en el test de natación forzada, una herramienta ampliamente utilizada para estudiar comportamientos vinculados al estrés. En concreto, estos animales mostraron mayor inmovilidad durante la prueba, lo que sugiere posibles cambios en la gestión del estrés o en la eficiencia del uso de recursos energéticos. Según los autores del ensayo, “Aunque la investigación se realizó en modelos animales, los hallazgos
ofrecen perspectivas prometedoras para los humanos”. La neuroplasticidad es fundamental para mantener una buena memoria, adaptarse a nuevos desafíos y recuperarse de daños cerebrales. “En un mundo cada vez más demandante, donde el estrés y el envejecimiento afectan a las funciones cerebrales, incluir cacao de calidad en la dieta podría ser una estrategia efectiva para fortalecer la salud mental y cognitiva”, afirman.
En resumen, el cacao, más allá de ser un placer culinario, se perfila como un aliado natural para potenciar la salud cerebral. La capacidad de sus compuestos fenólicos para estimular la neurogénesis, reforzar la memoria y mejorar la gestión emocional lo convierten en un recurso valioso para enfrentar los desafíos de la vida moderna y reservar una mente ágil y saludable a lo largo del tiempo.

*Diet enriched with high-phenolic cocoa potentiates hippocampal brain-derived neurotrophic factor expression and neurogenesis in healthy adult mice with subtle effects on memory. Sonia Melgar-Locatelli, M. Carmen Mañas-Padilla, Adriana Castro-Zavala, Patricia Rivera, María del Carmen Razola-Díaz, Francisco J. Monje, Celia Rodríguez-Pérez and Estela Castilla-Ortega. Food Funct., 2024,15, 8310-8329









































































