Lo presentó su fundador, Nico Acampora, en el stand de Carpigiani en HOST Milan.
En el stand de la firma Carpigiani se realizó la presentación del innovador modelo de inclusión social PizzAut, que brinda a jóvenes autistas la posibilidad de ganar autonomía y dignidad a través del trabajo. Gracias al apoyo de Carpigiani, que diseñó una máquina para hacer helado de forma sencilla y sin riesgos, los jóvenes ahora también pueden elaborar helados.
La presentación estuvo a cargo de Nico Acampora, fundador de PizzAut, mientras que dos jóvenes que forman parte del proyecto compartieron sus experiencias con el público. Lo hicieron con una alegría y entusiasmo contagiosos, dando al público un testimonio de que la inclusión no es una utopía inalcanzable cuando se trabaja con amor y sin prejuicios. No por nada su lema es: “Juntos podemos alimentar la inclusión”. Nico Acampora es una de las figuras más innovadoras e inspiradoras del panorama social italiano de los últimos años. Fundador de PizzAut, la primera pizzería en Italia (y entre las primeras del mundo) conducida por jóvenes autistas, Acampora ha sabido transformar un desafío personal en un proyecto de inclusión que ha cambiado la vida de decenas de familias y ha encendido los reflectores sobre el tema del autismo y de la inserción laboral de las personas neurodivergentes. Con gran amabilidad y entusiasmo nos contó cómo llegó a este logro.

“Conmigo trabajan sólo chicos con autismo. Se me ocurrió este proyecto porque tengo un hijo autista, que cuando era niño jugaba con su mamá a hacer pizza. Entonces pensé que si él podía, siendo pequeño y teniendo un autismo severo, también otros chicos podrían hacerla. Imaginé este proyecto en 2017 y comencé con la primera pizzería en 2019, pero en ese momento apareció el Covid, lo que me obligó a quedarme en casa. Pero entonces inventamos un PizzAutoBus, o sea, un truck food para ir de gira haciendo pizza. En ese momento, en Italia se podía hacer entrega a domicilio, entonces nos inventamos este pullman para hacer pizzas con el slogan “En vez de llevarte la pizza a domicilio, te llevamos la pizzería”. Y así trabajamos durante todo el período del Covid.

Después, en 2021 abrimos el primer restaurante. Para poder concretar este proyecto tuve que estudiar todo: los hornos, las mesas, las luces, los ruidos. Fui a muchos restaurantes con mis chicos para ver cuáles eran los problemas, los apuntaba, y después buscaba las soluciones para proyectar mi restaurante. Los chicos que trabajan con nosotros tienen autismo de nivel 1, 2 y 3. Durante su formación tratamos de entender cuál es su predisposición y dónde pueden estar mejor para trabajar bien. Los chicos tienen diferentes funciones. Por eso es bueno el restaurante. Algunos están en el bar, otros en la sala, otros en la cocina, trabajando con los hornos, haciendo los toppings, otros que hacen el helado… Tenemos un curso de formación que se llama PizzAut Academy donde nosotros mismos formamos a los chicos. Cuando llegan a nuestro restaurante después de haber cursado la parte teórica con los profesores, son los otros chicos autistas los que los entrenan en el trabajo práctico. Yo lo llamo “Pair Education”, educación entre pares. Tenemos dos restaurantes, uno en Monza y otro en la provincia de Milán. Hacemos una pizza extraordinariamente buena. Para venir a comer a nuestro restaurante, hay que reservar con tres semanas de anticipación y estar en la lista de espera. Son restaurantes grandes. Uno tiene 350 lugares y el otro 220, pero la pizza es excelente y la experiencia, extraordinariamente bella.










































































